En la Pascua de Resurrección por Venevision®
ABRIENDO PUERTAS RECIBIÓ AL CARDENAL BALTAZAR PORRAS Y A MONSEÑOR CARLOS MÁRQUEZ
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Cardenal Baltazar Porras Cardozo:"No podemos ser simples espectadores a ver qué es lo que otros nos hacen, sino que es nuestra propia sociedad la que tiene que marchar"
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Monseñor Carlos Eduardo Márquez:"No podemos hacer nosotros, los pastores de la Iglesia, el trabajo que le corresponde a los gobernantes, a los políticos de oposición"
Caracas, 05 de abril de 2026.- En el cierre de la Semana Santa 2026, la periodista Margarita Oropeza conversó en #AbriendoPuertasPorVV con el cardenal Baltazar Porras Cardozo (Arzobispo Emérito de Caracas) y al monseñor Carlos Eduardo Márquez (Obispo Auxiliar de Caracas), autoridades de la Iglesia católica venezolana que conversaron acerca la paz, el entendimiento y el diálogo esperado y necesario en Venezuela.
CARDENAL BALTAZAR PORRAS CARDOZO
Al hablar sobre la importancia de esta celebración católica, el cardenal precisó: "Toda la Semanas Santa es como una especie de pedagogía de lo que es quien se entrega por amor y nos da el ejemplo de lo que tiene que ser parte de la vida y la vida tiene una serie de dificultades, de traumas de todo tipo, porque así es la existencia y pasamos de la gloria del Domingo de Ramos a la cruz del Viernes Santo (…). Es la muerte que va a la resurrección y el tiempo pascual es cómo construir con alegría y con esperanza el mundo que está deshilachado por tantas razones que todos sabemos".
De cara al sentimiento de los venezolanos, el prelado dijo: "Una de las funciones, diríamos así, fundamental de la Iglesia católica en estos momentos en Venezuela es sanar heridas (…). No se trata de venganza, que es lo que muchas veces se quiere plantear: 'Quítate tú para ponerme yo' y entonces acabo con lo que había anteriormente. Eso vemos, cómo a lo largo de la historia, no soluciona los problemas, sino que causa mayor ruptura entre unos y otros porque todo lo que se hace con violencia, con guerra, con muerte siempre deja heridas y precisamente sanar heridas".
En su opinión, en Venezuela hay que priorizar el entendimiento: "Tenemos que aprender a fraternizar. Yo creo que es bien interesante este pensamiento que ha sido muy desarrollado (…). Existe el aprendizaje de la convivencia, el aprendizaje de la amistad que es el que nos puede llevar después a las otras versiones del amor, del amor conyugal, del amor de la naturaleza, del amor a alguna profesión o algún tipo de servicio, es producto de algo que tiene que sembrarse. Y no se puede sembrar algo desde la diferencia y, sino que tiene que ser sembrado desde lo que nos une".
Al referirse a la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, Porras señaló: "No hay duda que encontramos muchas cosas que podemos decir en contra o a favor de la Ley de Amnistía. Es bueno ver cómo en la historia ninguna instancia internacional ha aceptado las leyes de amnistía, porque ¿quién hace las leyes de amnistía? Precisamente lo que han cometido la falta (…), convierte a quien tiene el poder, el poder de las armas, el poder de las leyes, lo convierte también en el juez. 'Yo soy el que decido' (…). y esto es lo que es una confusión de roles, que es lo que está pasando hoy en día".
En cuanto a la libertad de expresión, Porras añadió: "Abrir puertas quiere decir que uno puede entrar y salir y ese es el mejor camino para la libertad porque no somos esclavos ni somos simplemente los que tenemos que hacer lo que otros nos dicen (…). Entonces, en la medida en que se abran puertas y haya normas claras, eso es lo que nos hace la necesidad tanto de la libertad de expresión y la libertad de información ¿Para qué? Para que uno mismo pueda hacerse su propio análisis y su propio discernimiento de qué es lo que debe hacer".
Sobre la transición propuesta, su eminencia afirmó: "Estamos dando unos pequeños pasitos, pero ese proceso para que realmente sea, como se ha hablado, una transición, supone que hay que ir quitando una serie de barreras que existían para que de verdad se dé una transición para que todos podamos vivir en mejores condiciones (…). No basta simplemente con decir mejores condiciones económicas. Bueno, mejores condiciones económicas, ¿con qué base jurídica?, ¿con qué respeto del otro?, ¿quién es el que puede invertir o no?".
Ante la pregunta de si es necesario cambiar todas las instituciones del país, comentó: "La Conferencia Episcopal Venezolana pues lo ha dicho, hace falta indudablemente que haya unas normas que permitan que esos servicios que son fundamentales para el desarrollo de una sociedad –para que puedan crecer y desarrollar las capacidades que tengan los jóvenes, que tengan los adultos, que tengan los empresarios, que tengan los académicos- pues respondan precisamente a un bien común que es lo que nos permite vivir mejor".
En relación con la designación del nuevo Fiscal General y el Defensor del Pueblo, argumentó: "El nombramiento del fiscal y del defensor será un termómetro real de qué es lo que se quiere y a dónde ir. ¿Por qué? Porque diríamos la base que mide un poco el respeto a las leyes, el esquema jurídico que pueda estar en un país depende fundamentalmente de ellos y hay una convicción, una percepción del venezolano con respeto toda autoridad que mejore mientras más lejos mejor cuando toda autoridad y toda autoridad pública tiene razón de ser en función de la gente".
Para cerrar, sobre el futuro de Venezuela, el cardenal dijo: "Si empezamos a decir es que aquí no se puede (…) bueno, somos nosotros los que podemos porque somos nosotros mismos los que nos hemos metido en este zanjón y tenemos que entre todos ver cómo salimos de él (…). Sin la participación de todos, no podemos ser simples espectadores a ver qué es lo que otros nos hacen, sino que es nuestra propia sociedad la que tiene que marchar y quienes tienen una responsabilidad política, social, económica, religiosa, pues tienen la obligación de abrirse y escuchar y en esa escucha es donde ir encontrando entonces caminos que nos permiten avanzar".
MONSEÑOR CARLOS EDUARDO MÁRQUEZ

Ante el significado de la Semana Santa, monseñor explicó: "Pascua significa paso. Hay dos pascuas en la liturgia cristiana. La Navidad es Pascua, porque es el Señor que se abaja, que se hace uno igual a nosotros en todo menos el pecado. Nace de la santísima Virgen María, verdaderamente pasa del cielo a la vida terrenal; y esta, que es la Pascua de Resurrección es el paso del Señor de su vida terrenal a recuperar, a retomar en plenitud su gloria. Resucitando, vencedor de la muerte, se va al cielo para abrirnos las puertas del cielo a nosotros. Por lo tanto, es una fiesta de vida, de alegría, de felicidad, de esperanza".
En cuanto a la situación actual de los trabajadores de Venezuela, Márquez señaló: "La Iglesia a través de la doctrina social de la Iglesia pide que el trabajador reciba una justa remuneración que le permita tener una vida digna. Juan Pablo II, San Juan Pablo II, en su última visita a Venezuela en el año 1996 fue muy claro al respecto: hay que crear condiciones para que no haya miseria económica porque la miseria económica trae miseria moral. La pobreza, bueno, se supera, pero la miseria económica realmente pone a la gente en unas condiciones desesperadas que lo llevan a la miseria moral. Por lo tanto, es justo que se reconozca la labor de los trabajadores para que puedan llevar una vida digna".
Al referirse a la exhortación pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana y a la necesidad de que en el país se garantice la libertad de expresión, el debido proceso y el derecho a la defensa, el obispo precisó: "Nosotros como Conferencia Episcopal Venezolana nos hacemos eco de ese anhelo de que nuestro país siga progresando de acuerdo a lo que el amor de Jesucristo nos llama, a vivir como católicos como cristianos, vivir en la verdad, en la justicia, en la libertad, que son los fundamentos para poder tener una paz perdurable, una paz real. Por lo tanto, eso –para poder lograr esa convivencia pacífica real en donde todos tengamos un lugar para progresar, para vivir en felicidad en nuestra patria- necesita pues unas instituciones reales independiente y que actúen en favor del pueblo".
De cara al proceso de transición y la recuperación económica del país, Márquez opinó: "Estos son procesos complejos, por decirlo menos, ¿no? Son procesos complejos, pero a mi entender y en este y tengo que hablar por mí personalmente, ¿no?, son procesos que se pueden llevar simultáneamente, que no tienen que esperar un paso primero y el otro después. Sin embargo, son procesos políticos, sociales y económicos muy complejos que requieren pues la buena voluntad de todos y requiere la participación también de todos (…). Debe haber un proceso de consulta amplio, me parece a mí de donde todas las personas que se ven afectadas y el país entero nos vemos afectados en este proceso, debemos tener algo que decir, algo que aportar".
Frente a las expectativas de los venezolanos, comentó: "Yo creo que el país entero anhela vivir en una paz real, en una paz en donde todos tengamos oportunidad de desarrollar nuestros sueños, nuestros proyectos (…). La lección que tenemos que aprender es seguir a Cristo, escuchar al Señor, hacerle caso (…) hay que escuchar, hay que escuchar a Dios, hay que escuchar a los hermanos. Y lo primero que hay que hacer es considerar al otro un hermano, aunque piense distinto que ti, aunque tenga una posición política distinta de ti, con respeto".
Sobre el papel de la Iglesia católica, Márquez dijo: "El papel de nosotros, al menos nosotros los obispos, es muy claro. Nosotros somos pastores, nosotros no somos operadores político-partidistas. Por supuesto, el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, el deseo de que el reino de los cielos se haga un poco más presente aquí en la tierra tiene una consecuencia política, pero el rol de los políticos partidistas es insustituible. No podemos hacer nosotros, los pastores de la Iglesia, el trabajo que le corresponde a los gobernantes, a los políticos de oposición que son los que en este momento deben asumir el protagonismo de este proceso de transición".
Para finalizar y al preguntarle cuál sería el mensaje que tendría para los venezolanos, concluyó: "Yo quiero dar los mensajes no solo a los políticos, sino a todo el país. Tengamos ánimo, Dios no nos abandona, Dios camina con nosotros, Dios nos señala el camino. Lo que tenemos que hacer es con paso decidido pues caminar hacia la paz, hacia la verdadera paz. La paz, repito nuevamente y tal vez cansinamente, la paz fundamental en la verdad, en la justicia, en la libertad, en la alegría, en el servicio, en la fraternidad, que es la paz que nos permite construir un futuro mejor para nosotros (…). Tenemos que hacer que Venezuela sea nuevamente la sucursal del cielo".